La lección de la hormiga para Tamerlan

         Tamerlan, famosísimo guerrero, llevaba siete derrotas seguidas. Estaba desanimado. Se recostó contra una pared y con su espada derribo una hormiga que subía por el muro. La hormiga empezó a subir de nuevo, y Tarmelan la volvió a derribar. Siete veces derribo el guerrero con su espada a la hormiga y siete veces intento el animalito a subir a la pared. Entonces Tamerlan se dijo “no me dejare vencer en constancia por una pequeña Hormiguilla” y mando a tocar la trompeta para el nuevo combate, y venció, y de victoria en victoria, llego a ser dueño de la mitad de Asia. *
            Los que perseveran hasta el fin serán los que consiguen la victoria definitiva. Salvar alguna cosa de cada descalabro, aprender la lección y seguir adelante. La derrota nunca es definitiva. Aprende de cada experiencia que en un momento parece desagradable ¿Qué te despidieron? Ese despido puede ser la bendición más grande de tu vida. No te desamines sácale provecho. Tu mente te va a dar las soluciones antes de que tú las esperes. Decir “Esto me sucedió por mi mala suerte” no arregla nada. Di más bien ¿Cómo puedo hacer para que esto que me desagrada no me vuelva a suceder? No le heches la culpa a la mala suerte. Dedícate a buscar soluciones y escoge la que creas más correcta para ti y para los demás.

 

 

* Fuente: 101 un historias de éxito
Ruth Yanina Ramírez Peral
Especialista en Programación Neurolingüística
viveconprogramacion@gmail.com
 
 

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