Realmente, ¿sabes lo que quieres?...

En alguna ocasión, mi abuelita me conto una costumbre que hacían en su pueblo natal, cuando los campesinos notaban que había sequia y sus cosechas empezaban a secarse, decidían sacar al Santo Patrono del Pueblo para que viera la sequia e hiciera llover, se lo pedían y así pasaba, pero en alguna ocasión fueron algo descuidados en su pedimento y no todos estaban seguros de lo que deseaban, unos decían que les mandara una lluvia ligera otros una gran lluvia y como no se pusieron de acuerdo, simplemente hicieron lo que acostumbraban sacar al Santito, sin tomar en cuenta lo demás, empezó a llover durante tres días con un fuerte viento, se destruyeron ligeramente algunos sembradíos por lo mismo y cayeron unos pequeños arboles, después de tres días volvieron a pasear al Santito para que viera lo que había hecho.

Como te podrás dar cuenta en el relato anterior como las personas no se pusieron de acuerdo en lo que querían, simplemente paso un resultado que ellos no esperaban, lo mismo pasa cuando tu no defines bien lo que quieres, muchas veces decimos por ejemplo que queremos que nuestra pareja nos preste más atención y se lo expresamos, pero cuando lo hace, resulta que nos sentimos invadidos en nuestro espacio, o cuando queremos un coche pero no definimos el tamaño, las características, el color y compramos el primero que vemos porque el vendedor nos trato bien, sin pensar demasiado ¿cual coche cubriría nuestras verdaderas necesidades?, y después de un tiempo le empezamos a encontrar como algunos dicen; “sus detalles”.

Y podría poner mil y un ejemplos de gente que conozco que han obtenido cosas pero que no precisamente son como las deseaban, simplemente porque no definieron bien lo que necesitaban o querían en ese momento. Lo importante entonces es, que definas tus metas o sueños con lujo de detalle y asegurándote de plantear bien que es lo que realmente deseas.

 

Ruth Yanina Ramírez Peral
Master en Programación Neurolingüística

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